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miércoles, 20 de febrero de 2013

Bengalas: Una alternativa al arroz

Algunas parejas se encuentran con el problema de que no está permitido tirar arroz a la salida del lugar donde celebran su ceremonia de boda. Si os veis reflejados en esta situación, o simplemente os gustaría cambiar la tradición del lanzamiento de arroz (cuyo significado antiguamente era favorecer la fecundidad de la pareja de recién casados), estad atentos, que en esta entrada podéis encontrar muchas ideas.

Las bengalas son una alternativa muy luminosa luminosa. Perfectas para las bodas que se celebran por la tarde-noche (en Andalucía por el calor, muchas ceremonias tienen lugar más alla de las 9 de la noche)
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Pero si no queremos renunciar al arroz, las bengalas pueden jugar su papel en el primer baile de los novios o en el brindis.
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La colocación de las bengalas puede ayudar en la decoración del recinto. Podemos colocarlas todas juntas en una mesa y con un cartel que indique lo que son (por extraño que parezca hay personas que no han visto nunca una bengala) y cuándo deben encenderse.

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Perfecto si ponemos cerillas junto a las bengalas...
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Otra posibilidad es la de dejarlas en las mesas a modo de marcasitio. Así la tarjeta tendría una doble utilidad: indicaría dónde debe sentarse cada persona y cuándo habrían de encenderse las bengalas.
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¿Os animáis a iluminar vuestra boda?

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Catalina la Grande: una boda fastuosa

Mujer de hermosa cabellera castaña, dientes blanquísimos y ojos profundos. Así era Sofía Augusta Federica cuando se casó con Pedro.
Ella pasaría a llamarse Catalina y sería la Grande de Rusia y él un hombre que la despreció desde el primer momento, que no le daría hijos (ella tuvo que recurrir a otros hombres para darle descendencia a la monarquía) y que le dejó (sin quererlo) con todo el poder tras su muerte.


La boda se celebró el 21 de agosto de 1745 en la iglesia de Nuestra Señora de Kazan, en San Petersburgo. Según se dice, este acto ha pasado a la Historia como el más lujoso de todos los tiempos. Al enlace acudieron miembros de todas las casas reales europeas. Docenas de buques llevaron a los invitados a través de las frías aguas del río Neva. Todos llevaron sus mejores galas. El vestido de novia de Catalina, que vemos en la siguiente foto, estaba hecho de "glasé plateado y cosido con hilo de plata" y pesaba "horriblemente" según Catalina.